Hasta el último hombre *

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    Hasta el último hombre

    Hacksaw Ridge

    20162 h 19 min
    Metadata
    Director Mel Gibson
    Runtime 2 h 19 min
    Release Date 4 noviembre 2016
    Images
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    Actors
    Starring: Andrew Garfield, Sam Worthington, Luke Bracey, Teresa Palmer, Hugo Weaving, Rachel Griffiths, Vince Vaughn, Ryan Corr, Richard Roxburgh, Luke Pegler, Firass Dirani, Goran D. Kleut, Nathaniel Buzolic, Ori Pfeffer, Matthew Nable, Jacob Warner, Richard Pyros, Ben Mingay, Harry Greenwood, Damien Thomlinson, Robert Morgan, Milo Gibson, John Batziolas, John Cannon, Mikael Koski, Charles Jacobs, Ben O'Toole, James Lugton, Tim McGarry, Tyler Coppin, Dennis Kreusler, Nico Cortez, Helmut Bakaitis, Bill Young, Benedict Hardie, Philip Quast, James Mackay, Sam Parsonson, Sean Lynch, Thomas Unger, Hayden Geens, Tim Potter, Santo Tripodi, Laurence Brewer, Nobuaki Shimamoto, Hiroshi Kasuga, Yuki Nagashima, Taki Abe, Taka Uematsu, Yoji Tatsuta, Milan Pulvermacher

    Una película asombrosa, que vuelve a demostrar que Mel Gibson es un cineasta genial, capaz de elevar una historia interesante a la categoría de obra maestra fílmica sin paliativos, verdaderamente él cumple con la regla de las 3 “E”, que dice haber escuchado y tener en cuenta: un film debe ser Entretenido, debe mostrar una vertiente Educativa, y, ya es lo máximo, debe Elevar el espíritu del espectador, divisas tenidas muy en cuenta en Hasta el último hombre.

    Como hizo en Braveheart y en La Pasión de Cristo, parte de hechos reales, aquí con la ventaja adicional de que existen testimonios escritos y filmados de los protagonistas de su historia, de hecho la película concluye con algunos de estos últimos. El film cuenta la asombrosa historia de Desmond Doss (1919-2006), un joven de Virginia que desea servir en el ejército de su país tras el ataque japonés a Pearl Harbour, y la consiguiente declaración de guerra. Pero, objetor de conciencia y hombre de fe, cristiano adventista del séptimo día, se ha prometido en presencia de Dios no tocar un arma, él servirá como médico y pondrá los medios para salvar vidas. Semejante postura se topa con la incomprensión de compañeros y superiores, que la confunden con locura, cobardía, fanatismo o una mezcla de todo eso. Pero él se mantendrá fiel a sus convicciones y finalmente destinado en Okinawa dará prueba de un valor y entrega a los demás desarmante.

    El guión de esta poderosa historia lo han urdido dos hombres que ya antes han escrito historias inspiradoras con componente bélico: Robert Schenkkan en la miniserie The Pacific, con el mismo escenario de guerra, y Andrew Knight en El maestro del agua. Su libreto es sólido. En el primer tramo, componiendo el background de Desmond antes de su alistamiento, su vida alegre y sencilla, su enamoramiento, el trauma del padre veterano de la Gran Guerra, cuyas secuelas han influido en toda la familia. Luego con la peripecia de su preparación militar en un cuartel, con la incomprensión que suscita su determinación de no tocar un fusil. Y finalmente en Okinawa, la guerra pura y dura, donde su fe y la entrega incondicional en su trabajo se desvelan de modo heroico.

    La película de Gibson no puede ser más oportuna en un momento histórico en que un derecho que parecía pacíficamente aceptado, el de que nadie debería ser obligado a hacer algo que repugne a su conciencia, empieza a conocer trabas y a ser puesto en entredicho, porque supuestamente sería un estorbo para otros. La cuestión está muy bien desarrollada y es básica en un personaje muy bien perfilado, y al que da vida de modo maravilloso Andrew Garfield: nos creemos su entereza, donde la fe es primordial, da pruebas de humanidad, no es de piedra, tiene sentido del humor, y la subtrama romántica con una encantadora Teresa Palmer tiene la virtud de convertir en agradabilísimo lo que en diferentes manos habría sido decididamente ñoño.

    Las escenas bélicas están muy bien concebidas y resultan comprensibles para el espectador, a diferencia de otros filmes, donde todo es confuso, y la excusa facilona y cómoda es, “ya se sabe, la guerra es así”. Así que entendemos el objetivo de una acción, el desplazamiento de los soldados, los obstáculos, el recurso a la artillería…

    En la línea de sus anteriores filmes, Gibson se decanta por el hiperrealismo, violencia estilizada muy bien fotografiada, pero violencia, al mostrar todo el horror de la batalla en lo referente a heridas, mutilaciones, sangre y vísceras. De este modo, por contraste, queda más subrayado el hecho asombroso de cómo se puede ser heroico en la guerra sin disparar una sola bala, y ello sin pretender negar que los otros soldados también están cumpliendo su deber luchando contra los japoneses con las armas.

    La partitura musical de Rupert Gregson-Williams está inspirada, y no pretende imponerse al resto de los elementos de las distintas escenas, de modo que se puede disfrutar de una interpretación, o de la belleza de algunos planos, como aquellos a que dan pie los descendimientos de los soldados y del propio Desmond desde lo alto del Hacksaw Ridge. Todo el reparto está muy bien, hemos mencionado a Garfield y Palmer, pero los padres del protagonista (Rachel Griffiths y Hugo Weaving), más los distintos soldados (Vince Vaughn, Luke Bracey, Sam Worthington…) también están interpretados con mucho talento.

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